jueves, 5 de enero de 2012

El discurso de los adolescentes de la escuela secundaria


La comunicación es un proceso mediante  el cual transmitimos información a través del habla, la escritura, o bien por medio de señas o gestos. Este proceso se lleva a cabo por medio del discurso, que es la herramienta fundamental dentro de la expresión oral y  escrita.
La expresión oral y escrita se refiere a la forma lingüística de hablar que suele presentarse  de dos maneras diferentes: el formato neutro, que se refiere al lenguaje académico, es decir, un lenguaje más sofisticado; y el formato vernáculo, que hace referencia al habla común y corriente que se utiliza coloquialmente. También, la expresión escrita se presenta de esta manera, ya sea neutra o vernácula. Dichas expresiones dependen en gran parte del desarrollo de las habilidades de expresión del individuo, ya que son las herramientas esenciales dentro de la comunicación.
En términos generales, el discurso se origina a través de  la expresión oral y escrita y se apoya de las expresiones paralingüísticas; es decir, de gestos y/o señas. Estos en conjunto forman una serie de ideas a través de la estrecha relación del pensamiento, la palabra y la memoria. De esta manera, el pensamiento como una actividad cerebral utiliza como principal herramienta al lenguaje y se presenta por medio de las palabras que articulamos y finalmente la memoria se encarga de encontrar las palabras adecuadas para expresarse de manera correcta. Por ello, el discurso es el resultado de cada persona, es decir la expresión natural del individuo que se manifiesta según su cultura.

En la asignatura de la expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza, el principal propósito es promover que los futuros docentes conozcan el discurso oral y escrito de sus alumnos, analizarlo, distinguir los tipos de lenguaje y desarrollar en ellos un lenguaje académico que pueda ser utilizado y adaptado al contexto social donde se desarrollen. “La influencia de la escuela, la familia y el ambiente cultural, así como los medios de comunicación en las prácticas de lectura y la escritura contribuyen a que los futuros docentes identifiquen la importancia del papel del maestro en la formación de alumnos lectores y en el desarrollo de sus habilidades de expresión oral y escrita” (SEP, 2002,10); es decir, los futuros maestros deben identificar los factores y de qué manera estos interfieren en el desarrollo de las habilidades de expresión (expresión escrita, oral, la lectura y el escuchar). Por ello, “los docentes deben explorar el discurso oral y escrito, así como las actitudes del estudiante, con el propósito de obtener un diagnóstico y de ahí crear estrategiaspara dentrarlos a la cultura escrita” (Corona, 2011), es decir, que el maestro obtenga un conocimiento claro sobre el nivel de escritura y oralidad de sus alumnos y tomar un punto de partida para desarrollar la habilidad de escritura.

Por consiguiente, los profesores tienen como obligación establecer estrategias que promuevan el hábito de la lectura, pero no solo les concierne a ellos sino que la familia es una parte elemental para fomentar este hábito. La importancia de la lectura se debe a que  por medio de esta actividad el alumno adquiere nuevos conocimientos y adopta un bagaje cultural más amplio que le permite escribir y consecuentemente expresarse de manera más sofisticada. Desafortunadamente, la expresión oral y escrita no ha sido desarrollada como se debiera, se ha dejado a un lado la expresión escrita pues casi no existe dentro del ambiente cultural, ni mucho menos la escuela se ha preocupado por desarrollar dicha competencia lingüística en el individuo.

Finalmente, el futuro docente de educación básica debe adentrarse al conocimiento de la lengua si  desea conseguir que los educandos adopten un discurso académico, de ahí enfocarse en el desarrollo de la competencia lingüística, apoyándose de lecturas académicas que fortalezcan el pensamiento, convirtiéndolo en pensamiento crítico que les permita interactuar de manera más amena dentro de la sociedad. Así, los estudiantes no abandonarán sus raíces, su cultura, su lenguaje, pues lo único que se pretende es que adopte un lenguaje neutro y lo ajuste de acuerdo al contexto donde se encuentre, sin pretender cambiar la forma de expresión del individuo. 

Referencias Bibliográficas:

·        Secretaría de Educación Pública (2002, 10). La expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza y de aprendizaje en Programa y materiales de apoyo para el estudio Tercer Semestre Licenciatura en Educación Secundaria. México: SEP.
·       Corona Goméz, Octavio (2011, XX) Bloque I: Indagar el discurso oral y escrito de los alumnos en Asignatura La expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza aprendizaje. Querétaro: CBENEQ

CCV



miércoles, 4 de enero de 2012


¿Cómo fomentar el hábito de la lectura en los alumnos de educación básica?

El presente artículo abordará diferentes estrategias que permitan fomentar el hábito de la lectura en los niños y adolescentes que cursan el nivel básico de educación. Hoy en día, el hábito de la lectura cuenta con niveles muy bajos a nivel nacional, esto debido a la falta de interés hacia la lectura. La educación básica debe fomentar este hábito, pues el principal reto de la educación es formar individuos capaces de adquirir conocimientos, habilidades y valores que les permitan participar de manera activa y responsable dentro de la sociedad. La lectura es un medio que abre puertas hacia un nuevo mundo, desarrolla la imaginación, instruye, fomenta el pleno desarrollo psicológico e intelectual y ayuda a que los estudiantes vean el estudio con placer y por consiguiente se facilite el aprendizaje. Por ello, la principal preocupación de la educación básica debería ser implementar estrategias que promuevan la lectura en los estudiantes que se encuentran próximos a ingresar al nivel medio superior.

La principal estrategia para fomentar el hábito de la lectura debe enfocarse en los intereses de los estudiantes. La lectura debe tornarse placentera y del agrado del lector, de esta manera el amor por la lectura incrementará satisfactoriamente. Por eso, los docentes tienen que permitir a los estudiantes leer de manera voluntaria y no obligarlos sólo por el hecho de cumplir con las normas establecidas en la escuela. La motivación es un aspecto fundamental que los profesores deben implementar si se desea concientizar en los alumnos la importancia de la lectura en nuestra vida cotidiana. Por ello, el interés de los alumnos hacia la lectura debe darse a través del ejemplo que se da por medio del docente.

Por otro lado, el docente debe dar a conocer al alumno la importancia de la lectura dentro y fuera del estudio, por eso es fundamental señalar que esta impulsa la cultura del individuo y forma seres pensantes. Por ello, los alumnos deben conocer que a través de la lectura obtienen información y adquieren nuevos conocimientos que les serán útiles y significativos para su vida futura. Además, la lectura debe considerarse como un gusto, un hobbie, o una afición y no sólo debe ser concebida específicamente como un aprendizaje sino también como una forma de distracción. De esta manera, el educando comprenderá que la lectura es una parte fundamental dentro de su formación, pues el desarrollo de ciertas habilidades permitirá participar de manera activa en el ámbito escolar y extraescolar. Así, la lectura debe ser promovida a través de lecturas interesantes y comprensibles que permitan a los estudiantes tener una visión distinta sobre el mundo.

Por último, el fomento a la lectura no es solo responsabilidad de la educación básica, pues es muy importante que desde pequeños los padres de familia promuevan el gusto por la lectura. La principal forma de  inculcar el interés por la lectura es a través del ejemplo que imponen los padres. También, el hablar sobre libros y leer libros apropiados para los niños y adolescentes es una estrategia muy importante para adentrarse al mundo de la lectura. La intención es que los estudiantes se sientan motivados hacia la lectura y opten por leer un libro en lugar ver la televisión o jugar video juegos. Por ello, los padres de familia y docentes deben promover la lectura en los adolescentes y niños con la finalidad de que transmitan este hábito a las futuras generaciones. 

CCV