La comunicación es un proceso mediante el cual transmitimos información a través del
habla, la escritura, o bien por medio de señas o gestos. Este proceso se lleva
a cabo por medio del discurso, que es la herramienta fundamental dentro de la
expresión oral y escrita.
La expresión oral y escrita se refiere a la forma
lingüística de hablar que suele presentarse
de dos maneras diferentes: el formato neutro, que se refiere al lenguaje
académico, es decir, un lenguaje más sofisticado; y el formato vernáculo, que
hace referencia al habla común y corriente que se utiliza coloquialmente. También,
la expresión escrita se presenta de esta manera, ya sea neutra o vernácula. Dichas
expresiones dependen en gran parte del desarrollo de las habilidades de
expresión del individuo, ya que son las herramientas esenciales dentro de la
comunicación.
En
términos generales, el discurso se origina a través de la expresión oral y escrita y se apoya de las
expresiones paralingüísticas; es decir, de gestos y/o señas. Estos en conjunto
forman una serie de ideas a través de la estrecha relación del pensamiento, la
palabra y la memoria. De esta manera, el pensamiento como una actividad
cerebral utiliza como principal herramienta al lenguaje y se presenta por medio
de las palabras que articulamos y finalmente la memoria se encarga de encontrar
las palabras adecuadas para expresarse de manera correcta. Por ello, el
discurso es el resultado de cada persona, es decir la expresión natural del
individuo que se manifiesta según su cultura.
En la
asignatura de la expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza, el
principal propósito es promover que los futuros docentes conozcan el discurso
oral y escrito de sus alumnos, analizarlo, distinguir los tipos de lenguaje y
desarrollar en ellos un lenguaje académico que pueda ser utilizado y adaptado
al contexto social donde se desarrollen. “La
influencia de la escuela, la familia y el ambiente cultural, así como los
medios de comunicación en las prácticas de lectura y la escritura contribuyen a
que los futuros docentes identifiquen la importancia del papel del maestro en
la formación de alumnos lectores y en el desarrollo de sus habilidades de
expresión oral y escrita” (SEP, 2002,10); es decir, los futuros maestros
deben identificar los factores y de qué manera estos interfieren en el
desarrollo de las habilidades de expresión (expresión escrita, oral, la lectura
y el escuchar). Por ello, “los docentes
deben explorar el discurso oral y escrito, así como las actitudes del
estudiante, con el propósito de obtener un diagnóstico y de ahí crear
estrategiaspara dentrarlos a la cultura escrita”
(Corona, 2011), es decir, que el maestro obtenga un conocimiento claro sobre el
nivel de escritura y oralidad de sus alumnos y tomar un punto de partida para
desarrollar la habilidad de escritura.
Por
consiguiente, los profesores tienen como obligación establecer estrategias que
promuevan el hábito de la lectura, pero no solo les concierne a ellos sino que
la familia es una parte elemental para fomentar este hábito. La importancia de
la lectura se debe a que por medio de
esta actividad el alumno adquiere nuevos conocimientos y adopta un bagaje
cultural más amplio que le permite escribir y consecuentemente expresarse de
manera más sofisticada. Desafortunadamente, la expresión oral y escrita no ha
sido desarrollada como se debiera, se ha dejado a un lado la expresión escrita
pues casi no existe dentro del ambiente cultural, ni mucho menos la escuela se
ha preocupado por desarrollar dicha competencia lingüística en el individuo.
Finalmente,
el futuro docente de educación básica debe adentrarse al conocimiento de la
lengua si desea conseguir que los
educandos adopten un discurso académico, de ahí enfocarse en el desarrollo de
la competencia lingüística, apoyándose de lecturas académicas que fortalezcan
el pensamiento, convirtiéndolo en pensamiento crítico que les permita interactuar
de manera más amena dentro de la sociedad. Así, los estudiantes no abandonarán
sus raíces, su cultura, su lenguaje, pues lo único que se pretende es que
adopte un lenguaje neutro y lo ajuste de acuerdo al contexto donde se encuentre,
sin pretender cambiar la forma de expresión del individuo.
Referencias Bibliográficas:
· Secretaría de Educación Pública (2002, 10).
La expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza y de aprendizaje en Programa y materiales de apoyo para el
estudio Tercer Semestre Licenciatura en Educación Secundaria. México: SEP.
· Corona Goméz, Octavio (2011, XX) Bloque I:
Indagar el discurso oral y escrito de los alumnos en Asignatura La expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza
aprendizaje. Querétaro: CBENEQ
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